La Ch´alla

Tradiciona Ch´alla en el monumento de ´EL SAPO´

El viernes, víspera del Sábado de Carnaval, los mineros realizan una serie de ritos religiosos andinos, ceremonias especiales en los profundos parajes de la mina, basados en la tradición y costumbres coloniales dedicados al principal personaje que es el "Tío", para pedirle protección ante los derrumbes y caídas de "tojos" o rocas salientes, abundancia de las vetas y mejora de su economía.

Otra de las ceremonias es el "saludo al Tío", antiguamente quienes realizaban trabajos en interior mina al cruzarse entre ellos por las galerías se saludaban: "Ave María Purísima", contestando "Sin Pecado Concebida".

Esto lo hacían por el temor y la creencia de que el "Tío" se encuentra en los socavones de interior mina y que se alejaría del lugar al escuchar el saludo, evitando así la pérdida de las vetas, desprendimiento de rocas (tojos) o algún derrumbe.

En este día se realiza la "Achura", que consiste en regalar al gerente o dueño de la mina las mejores muestras de mineral obtenidas en su labor cotidiana, y a su vez, él retribuye a los mineros con la "Tinka", un agasajo especial a base de confites, serpentina, mixtura y bebidas.

Luego de este acto social, se procede a la "Ch’alla", que es una ceremonia de origen prehispánico, de ofrenda a la Madre Tierra, donde los trabajadores, empresarios y mineros, rompen las botellas de bebidas espirituosas, en las partes salientes de las rocas, invocando mayor progreso en la explotación, también envuelven serpentina en sus instrumentos de trabajo y rocían bebidas en el interior de la mina en señal de culto a la "Pachamama", o Madre Tierra.

En la actualidad, esta actividad místico tradicional, ha tomado cuerpo en el colectivo de la sociedad, pues el viernes se realiza la "ch’alla" en todas las oficinas, tanto públicas como privadas, con el mismo propósito, pero sin sacrificar llamas ni otros animales, pero sí con fetos disecados, compartiendo bebidas alcohólicas y un plato de comida especial.

El martes de Ch’alla, también con su origen prehispánico, es común, como un homenaje a la Madre Tierra y a la fecundidad, con la creencia de que todo lo que se ch’alle este día, con chicha y otras bebidas espirituosas, "mesas dulces" y serpentinas, tendrán protección de la Pachamama y de los Achachilas (espíritus o manes de la montaña, los ríos, lagos, etcétera).

Dentro de la ch’alla, está el juego con agua, antes las personas solían salir a la calle con baldes, mangueras y globos a mojar a todo aquel que pase por su casa y otros lo hacían desde sus vehículos. Esta práctica con el tiempo tiende a desaparecer por el cuidado que se debe tener con el líquido elemento.

Otra forma de realizar este rito, es ch’allando las casas y pertenencias, al ritmo de una banda musical, que al llegar, tocaba una diana y hacían reventar cohetillos, y los dueños de casa, estaban obligados a dar un pequeño convite a sus invitados, consistente en un plato del tradicional "puchero", y copiosos vasos de licor.

Hoy en día, cada familia realiza su ch’alla de forma individual, ya no van de casa en casa, como lo hacían los que iniciaron esta costumbre.

Fuente: lapatriaenlinea.com


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Publicado el 2020-06-15 16:47:00 | Leído 5196 veces

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